Evolución y oración
Podéis quitar el sonido al vídeo si os distrae al leer (tiene de fondo una música muy bonita; ay, esas sonatas y partitas para violín solo de Bach, y esas estaciones de Vivaldi... Es lo único del vídeo que no es una fantasía; otro día os pongo la fantasía cromática y fuga, que es lo que le pegaría al documental, por lo la fantasía, lo digo).
En un bosque en el cual por toda comida sólo hay fruta y hojas que proceden de árboles muy altos, los animales que trepen o que tengan un largo cuello como las jirafas, etc., tendrán más posibilidades de sobrevivir que otros cuyas características dificulten la obtención de alimento, Esto lo enunció Darwin y lo llamó Selección Natural; lo enunció, no lo inventó, ya lo sabía o intuía mucha gente, es de Perogrullo. Es tan claro que ni siquiera se puede decir que sea una hipótesis, es más una especie de axioma.
Ahora veamos otro aspecto de la teoría de Darwin; con un ejemplo:
Unos seres verdes llegan de otro planeta a la Tierra y en el primer sitio que entran es en una cocina. Ahí ven un bollo casero y una tortilla; las dos cosas de semejante en forma y tamaño, vamos a suponer. El bollo, hecho con huevos frescos de granja tiene la miga muy amarilla y se asemeja en ello al color de la tortilla.
Los extraterrestres analizan ambas cosas y encuentran que llevan, prácticamente, los mismos ingredientes; imaginemos que es un bollo hecho con aceite de oliva y que también la tortilla está hecha así, o que ambas cosas están hechas con mantequilla, me es igual. Luego, como es sabido, también ambos comestibles llevan huevo, en los dos encontraremos en mayor o menor medida cloruro sódico, etc.
Por tanto y en definitiva, los hombrecillos verdes observan numerosas características, morfológicas y demás, que hermanan a la tortilla y al bollo.
Uno de ellos propone que en un pasado, más o menos remoto, la tortilla debió de dar lugar al bollo mediante alguna transformación; le parece a él que tanta coincidencia no deja lugar a otra explicación. Así, durante doscientos y pico años metidos en la cocina, los seres verdosos se pasan la vida espiando al ama de casa de turno mirando a ver si cuando hace una tortilla ésta se transforma en bollo mediante alguna mutación. Lo más que llegan a observar son mutaciones aisladas que no consiguen tal cambio: a veces al ama de casa se le quema un poco la tortilla y se pone marrón, pero no se convierte en bollo. Y ya digo, así doscientos años y pico.
Nosotros, que somos hombres y sabemos la verdad del bollo y la tortilla, sabemos que cuando se hace un bollo sale un bollo y cuando se hace una tortilla sale una tortilla, vamos a hacernos ahora unas preguntas sobre la evolución del pensamiento de los hombrecillos verdes.
¿Cuánto tardarán éstos en darse cuenta de que, cuando menos, lo que propone ese hombre verde no es una teoría sino sólo una hipótesis?, ¿cuánto tiempo tardarán en darse cuenta de que puede ser así o de otra forma, o sea, cuánto tiempo tardarán en percatarse de que no es una verdad ni mucho menos segura?
No podemos dar una respuesta absoluta, sin embargo, sí podemos asegurar alguna cosa; tardarán más de doscientos años, puesto que ese dato ya lo conocemos (de Perogrullo).
¿Qué factores influirán para que esos hombres verdes puedan llegar a la verdad antes o después?
Pues estudiémoslo:
Supongamos que después de esto los hombres verdes regresan a su planeta. Si en su sociedad no existen libros, documentales, etc., que vender — o con los cuales no se lleve a cabo un pingüe negocio—, si el pueblo llano, de los hombres verdes, es lo suficientemente inteligente y crítico, y no se deja deslumbrar ni engañar por los medios culturales y "científicos" de difusión, entonces, estarán en el camino correcto para hallar la solución del acertijo; o cuando menos en el camino de deducir que la solución no es segura. Así, con esa higiene mental e institucional, llegarán a convenir que cuanto más tiempo pase sin que puedan verificar que la tortilla se convierte en bollo, menos probabilidades existen de que la hipótesis mencionada sea cierta. En cambio, si su sociedad consiste en un grupo compuesto de individuos y subgrupos atados a intereses personales y comerciales… podrán estar toda la vida manteniendo esa mentira (que sería mentira incluso aunque al final la hipótesis fuese cierta, dado que su mentira no está ahí, sino en el razonamiento ilógico que a más de ser ilógico se alimenta de intereses bastardos, ajenos al campo científico y verdaderamente cultural).
El ejemplo es sencillo: cuando se hace una tortilla sale una tortilla, cuando se hace un bollo sale un bollo. Con huevos, aceite, hasta hay quien hace tortillas con azúcar; se pueden usar los mismos ingredientes, y se les puede dar la misma forma, el mismo color… Pero son cosas distintas, y podría existir la tortilla sin que existiera el bollo y al revés; ni la tortilla nace del bollo ni el bollo de la tortilla.
Las hipótesis son hipótesis y como tal hay que divulgarlas, advirtiendo de eso, de que son suposiciones. A veces las suposiciones son tan sugerentes que alimentan nuestra imaginación; nos gusta soñar porque la verdad nos parece aburrida, siempre ha sido así. El hombre lleva un octavo de científico en su sangre, como mucho, tres octavos de tramposo comerciante y cuatro octavos de soñador. Así que, no es extraño que nos encontremos en un mundo lleno de borregos balando al son de unos pocos hombres con guardapolvos blancos y los pelos revueltos al estilo del arquetipo del genio (aunque lo que deberían llevar no son guardapolvos ni tizas, sino batas de tendero y un lápiz en la oreja).